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La vigencia del bodegón contemporáneo

  • Foto del escritor: Leyla Aboudayeh
    Leyla Aboudayeh
  • hace 2 días
  • 4 min de lectura

Del ejercicio académico al síntoma contemporáneo, el bodegón reaparece en esta muestra colectiva como un espacio donde los objetos hablan de deseo, memoria, consumo y ansiedad visual en el Perú actual.


Por Leyla Aboudayeh


David Habibzadeh
David Habibzadeh

El bodegón suele aparecer muy temprano en la formación artística. Antes de las grandes narrativas, de la abstracción o de la construcción de una voz propia, están las frutas sobre una mesa, las botellas, las telas y los objetos inmóviles bajo una luz cuidadosamente dirigida. Desde las academias europeas de los siglos XVII y XVIII, la naturaleza muerta fue utilizada como un ejercicio fundamental para enseñar composición, color, volumen, perspectiva y observación. Considerado durante siglos un “género menor”, el bodegón terminó convirtiéndose en uno de los espacios más fértiles para pensar la relación entre los objetos y la vida cotidiana.


Esa revisión del género es el punto de partida de El sistema de los objetos: bodegón contemporáneo, muestra colectiva presentada por Fixed Project Lima en Galería R del Hotel Casa República. La idea de la exposición surge de Gonzalo García Callegari, quien propone volver sobre un tema aparentemente clásico para demostrar que todavía puede contener preguntas profundamente actuales. “El bodegón surge como un pretexto para ordenarnos, para decantar todo ese caos interior (y exterior) y convertirlo en algo nuevo”, señala el artista.


En su caso, ese caos adopta la forma de sueños ambiguos. Sus pinturas muestran personajes dormidos rodeados de animales, juguetes, plantas, armas y calaveras, elementos que oscilan entre el recuerdo íntimo y la pesadilla surrealista. “Es un poco como lo que yo siento viviendo en el Perú: ¿Es un sueño o una pesadilla?, ¿A qué hora despierto?”, afirma. La pregunta termina extendiéndose a toda la muestra.



Mientras algunos artistas parten de lo íntimo, otros encuentran en el bodegón una posibilidad de revisar memorias culturales más amplias. Melissa Larrañaga construye un bodegón andino atravesado por huacos, flores de papa, cantutas, quinoa, pallares y telares tradicionales, convirtiendo la naturaleza muerta en un espacio de abundancia ancestral y resistencia simbólica. En sus piezas, la vegetación y los objetos no funcionan únicamente como elementos decorativos, sino como portadores de una memoria cultural todavía viva.


Melissa Larrañaga
Melissa Larrañaga

Paola Baertl aborda el género desde la fragmentación emocional. Sus composiciones funcionan como pequeños destellos de memoria: envases, plantas, telas y colores vibrantes aparecen dispersos en múltiples formatos, como si el bodegón pudiera convertirse en un mapa afectivo construido a partir de recuerdos discontinuos. La artista parece interesada en capturar los vínculos afectivos que estos activan. “Elegí plasmarlo como una forma de síntesis”, señala, haciendo del bodegón una especie de mapa íntimo donde distintas imágenes aisladas terminan conformando un todo.


Paola Baertl


La tradición barroca de la vanitas reaparece en la obra de David Habibzadeh. Desarrollada principalmente en Europa durante los siglos XVI y XVII, la vanitas fue un tipo de bodegón que utilizaba objetos simbólicos como calaveras, frutas marchitas, relojes o velas apagadas para recordar la fragilidad de la vida y la inevitabilidad de la muerte. En las piezas de Habibzadeh, esa tradición se reactiva desde una sensibilidad contemporánea atravesada por el deseo, el cuerpo y la descomposición. “Me interesa transmitir una sensación de ingravidez, una escena interior que detenga por un instante reflexivo el movimiento”, señala el artista. Así, espejos oscuros, manzanas y cuerpos en transformación aparecen suspendidos en un instante ambiguo, donde belleza y colapso conviven simultáneamente.


David Habibzadeh
David Habibzadeh

Eli Bedón desplaza la atención hacia la tensión entre lo doméstico y aquello que permanece latente bajo la superficie de las cosas. En su pieza, una tela de seda cuidadosamente iluminada ocupa el primer plano mientras, al fondo, emerge un jardín oscuro y silencioso que altera la aparente calma de la escena.


Eli Bedón
Eli Bedón

La dimensión más crítica frente al consumo aparece en las piezas de Shanery Obeso, quien transforma objetos cotidianos producidos en masa en imágenes silenciosas y extrañamente vulnerables. Envases plásticos, muebles, productos domésticos o coches de bebé aparecen aislados sobre textiles blandos y estructuras flexibles, alejándose deliberadamente de la rigidez tradicional del cuadro. En sus obras, aquello que parece inofensivo revela las tensiones de una cultura atravesada por el deseo de bienestar, la acumulación y el desgaste. “Me interesa cómo este grupo de objetos construye un imaginario de progreso y comodidad, pero también muestra exceso, reemplazo constante y desgaste”, afirma la artista. su obra es una observación crítica sobre las formas contemporáneas de consumo y las fragilidades que estas esconden.


Shanery Obeso



Algo similar sucede en el trabajo de Vicente López de Romaña, donde objetos populares, referencias religiosas y elementos decorativos se acumulan hasta formar escenarios contradictorios entre humor, saturación y adoctrinamiento cultural. El artista parece poner en evidencia los mecanismos invisibles que moldean nuestra sensibilidad contemporánea. “El bodegón todavía puede revelar mucho porque sigue siendo una forma de observar qué objetos elegimos conservar, consumir o venerar”, señala. En sus obras, los objetos se convierten en pequeñas estructuras de poder, deseo y pertenencia.


Vicente López de Romaña
Vicente López de Romaña

Quizá allí radique la verdadera vigencia del bodegón contemporáneo: en volver a preguntarnos qué dicen los objetos sobre nosotros mismos y sobre la época que habitamos. Durante siglos, el bodegón fue uno de los ejercicios fundamentales dentro de la formación artística, una manera de aprender a observar la luz, la composición, el volumen y la relación entre las cosas. Hoy, en medio de una cultura atravesada por el consumo, la acumulación y la sobreproducción de imágenes, ese mismo ejercicio parece adquirir un nuevo peso: entender qué revelan sobre nuestras formas de vivir, desear y recordar. Los invitamos con esta muestra a detenerse a mirar una sola cosa para descubrir que, incluso en el objeto más cotidiano, puede persistir una historia, una herida o una forma de leer nuestro tiempo.



El sistema de los objetos: bodegón contemporáneo

Galería R del Hotel Casa RepúblicaDel 28 de mayo al 2 de agosto, de 12 m. a 8 p.m.

Participan:

  • Paola Baertl

  • Eli Bedón

  • Gonzalo García Callegari

  • David Habibzadeh

  • Denise Jiras

  • Kevin de la O

  • Melissa Larrañaga

  • Shanery Obeso

  • Vicente López de Romaña

Curaduría de Daniel G. Alfonso.


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