top of page

José Tola en Bogotá: la intimidad del caos

  • Foto del escritor: Leyla Aboudayeh
    Leyla Aboudayeh
  • 23 sept
  • 4 Min. de lectura

José Tola llega a Bogotá con Lenguaje sin fronteras: El orden del caos, primera muestra internacional de la Fundación que lleva su nombre, en el marco de ARTBO y de la Bienal de Arte y Ciudad. La exhibición sitúa el legado del maestro peruano en diálogo con el circuito artístico colombiano.


José Tola, Para Martita de su hermano mayor 4 mayo. Grabado 52/100. 55 x 75 cm
José Tola, Para Martita de su hermano mayor 4 mayo. Grabado 52/100. 55 x 75 cm

En el marco de la 21ª edición de ARTBO y de la primera Bienal Internacional de Arte y Ciudad, Bogotá recibe Lenguaje sin fronteras: El orden del caos, la primera muestra internacional de la Fundación José Tola en coproducción con Marissi Campos Galería. Creada en 2004 por la Cámara de Comercio de Bogotá, ARTBO se ha consolidado como una de las ferias más relevantes de América Latina. Su solidez institucional, la diversidad de secciones que van del mercado a la investigación y la formación, y su capacidad para convertir a septiembre en el eje del circuito artístico en Colombia le han otorgado un lugar singular en el continente. Ese circuito, donde dialogan ferias, museos e iniciativas independientes, se distingue por la intensidad con la que el arte contemporáneo colombiano se entrelaza con la memoria social y política del país. En este escenario, el rol de Marissi Campos resulta decisivo. Su trabajo como galerista ha consistido en tender puentes: expandir la escena peruana más allá de sus fronteras, proyectar legados como el de Tola y situarlos en diálogo con los circuitos donde el arte latinoamericano se reconoce a sí mismo.


José Tola, Grabado, 39 x 25 cm, enmarcado 69 x 53 cm
José Tola, Grabado, 39 x 25 cm, enmarcado 69 x 53 cm

José Tola de Habich (Lima, 1943–2019) se formó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. En 1986 obtuvo el primer premio de pintura en la Segunda Bienal de La Habana. Su trayectoria atravesó más de diez fases de transformación formal y conceptual, desplazándose de lo que él mismo llamó “una abstracción con rastro de figura” a una figuración estilizada, con un cromatismo sofisticado, formas angulares y un sorprendente sentido del espacio.


ree

Luis Agustí recuerda que los inicios de Tola estuvieron marcados por un dibujo refinado y personajes de anatomía deformada, “alucinados en gótica crispación”, en palabras de Jorge Villacorta. Ese temprano tratado visual de teratología perfilaba a un creador radicalmente comprometido con la exploración de lo abismal. Más tarde, su renuncia a la figuración convencional derivó en una experimentación feroz: resinas, metales, pigmentos y tuberías de PVC quemadas intensificaron la violencia pictórica en paralelo a la violencia histórica del Perú de los años ochenta. Esa exacerbación material da cuenta de su capacidad de llevar la pintura hasta el límite, pero al mismo tiempo contrasta con la intimidad del papel. La selección presentada en Bogotá revela esa otra dimensión: en grabados y dibujos, Tola concentra el gesto, lo vuelve laboratorio, y deja ver con nitidez que —como apunta Agustí— “mantuvo inamovible su interés central en lo humano, y evitó así la tentación de articular un discurso literal o ideológicamente sesgado”. En el papel, esa obstinación se percibe desnuda, sin mediaciones, pero con la misma intensidad.


José Tola, Grabado, 2017–2019, 75 x 55 cm
José Tola, Grabado, 2017–2019, 75 x 55 cm

Obras como Mariamarta (1998), La modelo de tiempo (2000), Hay días cuya hermosura no podemos descubrir o El prisionero se entrelazan con aquellas dedicadas a su hermana Marta —Para Martita de su hermano mayor, 4 de mayo, Para mi hermana Marta en los días de la creación, Para mi hermana Marta con el… (2013)—, que revelan, en palabras de Campos, “un costado fraternal y vulnerable, un vínculo afectivo que atraviesa su creación y que convierte la memoria personal en una poética universal”.


José Tola, Para Martita de su hermano mayor 4 mayo. Grabado 52/100. 55 x 75 cm
José Tola, Para Martita de su hermano mayor 4 mayo. Grabado 52/100. 55 x 75 cm

El recorrido no obedece a una cronología lineal, sino a lo que Campos describe como “un tejido de persistencias”. Las obras de los años noventa irrumpen con una fuerza inaugural y visceral, mientras las de su periodo final (2017–2019) condensan esa intensidad en trazos más depurados, casi esenciales. Al reunirlas, se descubre que Tola “nunca abandonó sus obsesiones: la figura humana fragmentada, el caos vuelto lenguaje, la materia convertida en símbolo. Cada periodo dialoga con el otro, y juntos conforman un mapa vital que nos habla de un creador que dedicó su vida a pintar lo indecible”.


Jorge Villacorta subrayó que la trayectoria de Tola transitó “de lo que él llamó ‘una abstracción con rastro de figura’ a una figuración estilizada, marcada por un sofisticado cromatismo de rango frío, una nueva sensualidad de formas angulares y la aparición de un sorprendente sentido del espacio. Tola decantó su abstracción en una construcción de personajes nunca antes vista en su pintura, fascinante aporte final de este gran artista fallecido en 2019”. Esa metamorfosis confirma lo que Agustí denominó su designio demiúrgico: un creador que, desde los abismos de la existencia, descorre con “despiadada ternura” los velos de la condición humana.


José Tola, Hay días cuya hermosura no podemos descubrir, 56 x 76 cm, enmarcado 102 x 82 cm
José Tola, Hay días cuya hermosura no podemos descubrir, 56 x 76 cm, enmarcado 102 x 82 cm

Lugar: Museo Mercedes Sierra de Pérez – El Chicó, Carrera 7 No. 93-01, Bogotá, Colombia

Fechas: 24 de septiembre – 24 de octubre, 2025

Horario: Martes a domingo y festivos | 9:00 a.m.–1:00 p.m. y 2:00 p.m.–5:00 p.m.

Comentarios


Copia de vocablo logo (5)_edited.jpg
  • Instagram

¡Gracias por suscribirte!

bottom of page