Tiempo santo: Cristo da la hora
- Gustavo Buntinx

- 3 abr
- 1 Min. de lectura
Un objeto banal —un reloj crístico popular— es resignificado como arte y alegoría del tiempo, la fe y la crisis contemporánea. Entre kitsch, espiritualidad y política, revela cómo lo obsoleto puede contener una potente reflexión sobre la condición humana.
Escribe Gustavo Buntinx

Anónimo semiindustrial
[Tiempo Santo(Cristo da la hora)]
ca. 1980 – 2000
Plástico, tornillos, elementos de relojería digital /
/ 30 (d.) x 5 (p.) cm
Colección MICROMUSEO
(“al fondo hay sitio”)
¿Es necesario explicitar
la dolida pertinencia del object trouvé
que MICROMUSEO ahora destaca
como su Pieza del Mes?
El objeto hace veinte años encontrado,
rescatado,
en alguna cachina,
alguna feria callejera de la marginalidad popular
en el llamado Cono Este de la metastásica Lima.
Entre tantos otros botines o descartes
de nuestra modernidad irresuelta.
Un desecho luego redimido
por su libreasociación con la película Madeinusa,
de Claudia Llosa (2005).
Y por su incorporación artística
—teológica—
en la Bienal de Valencia (2007),
o en la Trienal de Chile (2009).
Y ahora acá ofrecido
—hic et nunc—
para nuestra contemplación filosófica,
en momentos en que el Perú otra vez
se contempla a sí mismo,
ensimismado.
El Perú y el mundo.
Al borde otra vez del abismo.
Que se nos aproxima.
En son minutero.
Entre las agitaciones y alarmas
de la Semana Santa
que, a partir de hoy, la cristiandad conmemora.
A la espera.
Incierta.


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