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Todo paisaje termina siendo interior

  • Foto del escritor: Czar Gutierrez
    Czar Gutierrez
  • hace 18 horas
  • 11 min de lectura

Entre sedas suspendidas, cementos quebrados, resinas translúcidas y grandes campos cromáticos, Yiriane Kahn reaparece con Devenir. Geografía íntima del cambio. Va en La Galerìa de San Isidro. Escribe: Czar Gutiérrez

Fragmento Azul, técnica mixta sobre lienzo, políptico, 2026, 81 x 55 cm c_u, 81 x 220 cm
Fragmento Azul, técnica mixta sobre lienzo, políptico, 2026, 81 x 55 cm c_u, 81 x 220 cm

Sus montañas son estratos de memoria. Sus horizontes, conciencia expandida. Si el cemento carga el peso mineral de la experiencia, el papel de algodón adquiere la fragilidad del recuerdo. La resina inmoviliza apenas por un instante aquello que ya comenzó a transformarse. La seda, suspendida en el espacio, es la piel desprendida de un cuerpo invisible.

Devenir III, técnica mixta sobre seda en caja acrilico, 30 x 30 cm
Devenir III, técnica mixta sobre seda en caja acrilico, 30 x 30 cm

Si el paisaje fue entendido como aquello que permanece mientras los seres humanos cambiamos, aquí se subvierte silenciosamente esa tradición. Lo extraordinario de esta investigación reside precisamente en esa renuncia a la representación porque las obras registran procesos en lugar de describir lugares. Cartografían aquello que normalmente escapa a la mirada. La erosión del carácter. La lenta sedimentación del recuerdo. Los desplazamientos invisibles que modifican nuestra identidad mientras creemos permanecer intactos.


En ese sentido, la pintura de Yiriane Kahn (1985) comparte más afinidades con la geología que con la narración. Ambas trabajan con tiempos profundos, con transformaciones imperceptibles cuya magnitud solo se revela cuando el recorrido ha concluido. Por eso no es casual que la exposición culmine con las piezas sobre seda.


Después del peso del cemento y de la gravedad mineral de las primeras series, la materia se aligera hasta hacerse casi respiración. Y de esa manera el viaje concluye donde toda verdadera transformación comienza, en la aceptación de la fragilidad. Allí el devenir deviene en concepto filosófico y experiencia física.


Transformación, Técnica mixta sobre seda, caja acrílica, 2026, 45 x 23 x 8 cm
Transformación, Técnica mixta sobre seda, caja acrílica, 2026, 45 x 23 x 8 cm

Todo lo cual nace de la investigación formal y de una biografía atravesada por desplazamientos. Dominicana de nacimiento, formada artística e intelectualmente entre Lima, Barcelona y Madrid, heredera además de una historia familiar marcada por diversas migraciones, Kahn ha convertido el tránsito en un territorio estético. Sin embargo, la entrevista que sigue revela que reducir esta exposición a la experiencia migratoria sería una simplificación.


La mudanza aparece apenas como el detonante de una reflexión mucho más vasta sobre la memoria, el silencio, las heridas, la identidad y el tiempo. Lejos de los discursos herméticos que suelen rodear al arte contemporáneo, sus respuestas sorprenden por la claridad con la que enlazan intuición e investigación, experiencia y pensamiento.


Habla del cemento como de los cimientos de una vida; de la seda como una materia que piensa junto al artista; del equilibrio como un instante fugaz entre dos transformaciones; de las pérdidas como compañeras silenciosas que nunca desaparecen del todo. Quizá la confesión que mejor resume toda la conversación llegue casi al final, cuando afirma que el verdadero devenir consiste en cambiar sin dejar de ser.


Pocas definiciones resultan tan sencillas y, al mismo tiempo, tan profundamente humanas. Aquí el diálogo completo:

 

Rouge, técnica  mixta sobre lienzo, tríptico, 2026,  65 × 46 cm. _ 65 × 46 cm. _ 65 × 92 cm. c_u, 130 x 92 cm.
Rouge, técnica mixta sobre lienzo, tríptico, 2026, 65 × 46 cm. _ 65 × 46 cm. _ 65 × 92 cm. c_u, 130 x 92 cm.

"Devenir" es un término filosófico muy cargado, desde Heráclito hasta Deleuze. ¿En qué momento dejaste de pensar el cambio como una circunstancia biográfica para convertirlo en el eje conceptual de toda una exposición? 

Antes que nada, muchas gracias, Czar, por el interés en mi trabajo y por estas preguntas, que disfruto mucho responder. Curiosamente, lo más difícil no fue encontrar el concepto de la exposición, sino su título. Al principio pensé llamarla Mudanza, porque el proyecto nació mientras vivía el cambio entre Lima y Madrid. Sin embargo, conversando con la curadora, Circe Ervina, comprendimos que esa palabra hablaba principalmente del traslado físico. Devenir expresaba algo mucho más amplio. Para mí, el devenir no significa simplemente cambiar, sino entender que la vida está en un proceso continuo de transformación. No habla de un punto de llegada, sino del recorrido. Con el tiempo comprendí que la muestra ya no trataba solo de mi experiencia migratoria, sino de todas las mudanzas que atravesamos como personas: las visibles y las invisibles, las geográficas y las interiores. Creo que la única constante de la vida es el cambio, y cada obra de la exposición intenta cartografiar alguno de esos procesos.

 

Transiciones modulares, técnica mixta sobre lienzo, tríptico, 2026, 65 x 46 cm. _ 65 × 46 cm. c_u , 130 x 92 cm.
Transiciones modulares, técnica mixta sobre lienzo, tríptico, 2026, 65 x 46 cm. _ 65 × 46 cm. c_u , 130 x 92 cm.

Dices que la mudanza entre Lima y Madrid terminó convirtiéndose en una "cartografía emocional". ¿Qué descubriste sobre ti que probablemente nunca habrías descubierto permaneciendo en un solo lugar?

Mudarse no solo implica cambiar de ciudad; también significa cambiar la manera en que una se mira a sí misma. Salir de mi lugar de comodidad me obligó a empezar de nuevo: construir una comunidad, tener un nuevo taller, crear otras rutinas y aceptar la incertidumbre. Esa experiencia me hizo comprender que las mudanzas más profundas no siempre son geográficas. Como mujeres también atravesamos cambios cíclicos que transforman nuestra forma de habitar el mundo. Madrid fue el detonante, pero la exposición terminó hablándome de todas esas transformaciones internas que vivimos a lo largo de la vida. Alejarme de lo conocido me permitió escucharme con más claridad y descubrir aspectos de mí que probablemente habrían permanecido ocultos si nunca hubiera salido de Lima.

 

En “Topografías del desplazamiento” empleas cemento, papel de algodón y resina. ¿Qué te llevó a abandonar parcialmente el lenguaje pictórico para incorporar materiales que poseen un peso físico y simbólico tan distinto?

Creo que cada exposición deja abierta la puerta a la siguiente investigación. En Fragmentos ya había comenzado a incorporar el cemento y sentía que todavía tenía mucho por explorar con ese material. El cemento representa para mí los cimientos: aquello que permanece y nos sostiene incluso cuando todo lo demás cambia. Frente a él, el papel de algodón aparece como algo frágil, ligero y sensible, casi como una metáfora de la memoria. Me interesa esa tensión entre ambos materiales porque habla también de nuestra propia experiencia: todos necesitamos raíces, pero al mismo tiempo estamos en constante transformación. La resina, por su parte, protege y contiene, creando capas de profundidad que me permiten trabajar la idea del tiempo y de las huellas que deja cada recorrido. Más que abandonar la pintura, siento que amplié su lenguaje incorporando nuevos materiales como parte del discurso.

 

Las piezas de "Topografías del desplazamiento" parecen mapas, pero también podrían ser cicatrices o estratos geológicos. ¿Te interesa mantener esa ambigüedad o existe una lectura que consideres esencial?

Me encanta mantener esa ambigüedad.

 

Topografías del desplazamiento IV. cemento, papel de algodón, resina, 2026, 34 x 25 x 7 cm.
Topografías del desplazamiento IV. cemento, papel de algodón, resina, 2026, 34 x 25 x 7 cm.

La curadora Circe Ervina afirma que tus obras no representan un territorio sino recorridos. ¿Crees que el arte contemporáneo debe dejar de representar para comenzar a cartografiar experiencias?

Creo que el arte contemporáneo lleva tiempo ampliando esa manera de entender la representación. Más que mostrar una realidad, muchas veces nos invita a vivir una experiencia o a recorrer un proceso. En mi caso, no me interesa representar un paisaje específico sino aquello que sucede cuando atravesamos un territorio, un cambio o una etapa de la vida. Las obras funcionan como cartografías porque registran recorridos, desplazamientos y transformaciones. Más que ofrecer respuestas, buscan abrir preguntas y generar un espacio de reflexiòn.


Equilibrio del cambio, tecnica mixta sobre lienzo, tríptico, 2026, 100 x 65 cm. _ 100 x 65 cm. 100 x 65 cm. c_u, 100 x 180 cm
Equilibrio del cambio, tecnica mixta sobre lienzo, tríptico, 2026, 100 x 65 cm. _ 100 x 65 cm. 100 x 65 cm. c_u, 100 x 180 cm

“Equilibrio del cambio”, concebido como tríptico, parece sugerir que la estabilidad nunca es un punto de llegada sino una tensión permanente. ¿El equilibrio existe realmente o es apenas un instante entre dos transformaciones?

Creo que el equilibrio existe, pero no como un estado permanente. Lo entiendo más bien como un instante, un momento de armonía dentro de un proceso que continúa transformándose. La naturaleza me inspira mucho en ese sentido. En ella todo parece estar en equilibrio y, sin embargo, todo está cambiando constantemente. Hay crecimiento, erosión, nacimiento y desaparición al mismo tiempo. Creo que nosotros también vivimos así: atravesamos momentos de estabilidad que nos permiten tomar impulso antes de iniciar un nuevo cambio. El equilibrio no es el final del camino, sino parte del movimiento de la vida.

 

Portales I, técnica mixta sobre lienzo, díptico, 2026, 160 x 80 cm. c_u, 160 x 160 cm
Portales I, técnica mixta sobre lienzo, díptico, 2026, 160 x 80 cm. c_u, 160 x 160 cm

En Portales I y Portales II el umbral aparece como una imagen insistente. ¿Qué puerta importante has cruzado en estos dos años y cuál aún no te atreves a atravesar?

Creo que todos, a medida que avanzamos en el camino de la vida, vamos encontrándonos con puertas. Hay algunas que atravesamos con decisión y otras frente a las que dudamos o sentimos miedo. Pienso que siempre existirán nuevos umbrales que nos inviten a transformarnos. La puerta es un símbolo que me acompaña desde hace varios años dentro de mi trabajo pictórico. Me interesa porque es una construcción creada por el ser humano que marca el paso entre un espacio y otro, entre un antes y un después. En mi obra, las puertas representan el umbral como símbolo de tránsito y transformación. Funcionan como espacios de paso entre lo interior y lo exterior, evocando migraciones, comienzos, despedidas y nuevos ciclos. Más que hablar de una puerta concreta que he cruzado o que aún temo atravesar, me interesa pensar que todos estamos continuamente frente a nuevos umbrales. Cada etapa de la vida nos invita a abrir una puerta distinta y cada una de ellas nos transforma de alguna manera.

 

El gran políptico “Desierto Zalleta” introduce la ausencia como un espacio fértil. Vivimos en una cultura que teme al vacío. ¿Crees que hoy hemos perdido la capacidad de habitar el silencio?

 Sí, creo que vivimos rodeados de estímulos que muchas veces nos alejan del silencio. Vivimos permanentemente conectados y pocas veces nos damos el tiempo para encontrarnos con nosotros mismos. Recuerdo que, durante su visita a Madrid, el papa León XIV dijo algo que me llamó mucho la atención: "Muchas veces vamos con audífonos, vamos con la música, vamos con la distracción y no sabemos estar en silencio". Esa frase se quedó conmigo porque describe muy bien el mundo en el que vivimos. En estos dos últimos años siento que me he acercado mucho más al silencio…

 

Desierto Zalleta, técnica mixta sobre lienzo, políptico, 2026, 146x 89 cm. c_u, 146 x 356 cm
Desierto Zalleta, técnica mixta sobre lienzo, políptico, 2026, 146x 89 cm. c_u, 146 x 356 cm

En tus textos aparecen constantemente palabras como memoria, territorio, transformación y desplazamiento. ¿Hay alguna que sientas que todavía no consigues pintar y que sigue resistiéndose al lenguaje visual?

Esas palabras forman parte de mi historia y de mi identidad. Crecí en una familia marcada por distintas migraciones y, de alguna manera, siempre he sentido que el movimiento y la transformación estaban presentes en mi manera de entender el mundo. Sin embargo, esta exposición también me ha hecho comprender que no hace falta cambiar de país para experimentar una mudanza. Existen transformaciones profundas que ocurren sin movernos físicamente: cambios emocionales, personales o vitales que modifican nuestra manera de habitar el mundo.

  

Después de cursar la maestría en Investigación, Arte y Creación de la Universidad Complutense, ¿qué cambió más: tu manera de pintar o tu manera de pensar antes de pintar?

Diría que cambió, sobre todo, mi manera de pensar antes de pintar. La maestría me dio herramientas para investigar desde mi propia práctica artística y para comprender que hacer arte también implica formular preguntas. Siempre había sentido muchas de estas ideas mientras trabajaba, pero me costaba traducirlas en palabras. La investigación me ayudó a construir un marco conceptual más sólido sin perder la intuición que guía mi proceso creativo. Hoy sigo pintando desde la emoción, pero también desde una mayor conciencia de por qué elijo determinados materiales, símbolos y procesos. Creo que ambas dimensiones: la intuición y la investigación, conviven de manera natural en mi trabajo.

 

Sentido del cambio II, técnica mixta sobre seda en caja acríica, 2026, 60 x 16 x 5 x 6 cm
Sentido del cambio II, técnica mixta sobre seda en caja acríica, 2026, 60 x 16 x 5 x 6 cm

Tus exposiciones anteriores —Raíces, Mirada Azul, Godai, Elementos, Fragmentos— parecen formar una secuencia casi narrativa. Mirando retrospectivamente esa trayectoria, ¿Devenir era inevitable?

Jajaja, no sé. Devenir cayó por su propio peso… Nunca lo había pensado así, pero creo que, de alguna manera, Devenir llegó de forma muy natural. Cuando miro hacia atrás descubro que todas mis exposiciones han estado unidas por un mismo interés: comprender cómo nos construimos a partir de la memoria, la identidad, la naturaleza y el cambio.

 

En “Transition” aparecen ritmos modulares que recuerdan tanto la arquitectura como la escritura. ¿Existe una relación consciente entre tus composiciones y alguna forma de lenguaje?

 Es una pregunta muy interesante porque nunca lo había pensado de esa manera. Probablemente exista una relación inconsciente. Durante muchos años estuve vinculada a la arquitectura como docente y seguramente esa forma de entender el espacio permanece en mi manera de construir las obras. En “Transition” me interesaba hablar de esos momentos invisibles que preceden al cambio, cuando algo se está transformando en silencio. Las capas, las repeticiones y el ritmo de la composición funcionan casi como un lenguaje que no necesita palabras. También pienso en los ciclos de la naturaleza y en los ciclos que vivimos las mujeres. Nada sucede de manera inmediata; toda transformación necesita tiempo, memoria y experiencia para hacerse visible.

 

La seda ocupa un lugar central en el tramo final de la muestra. ¿Qué posee este material que el lienzo tradicional ya no podía expresar?

La seda es delicada, transparente, tiene movimiento y fuerza al mismo tiempo. La tela del lienzo no lo es rígida. La seda ya me invita a trabajar en 3D también. 

 

Las obras sobre seda parecen conservar una memoria del gesto, como si el soporte registrara cada tensión. ¿Dirías que la materia también recuerda?

Creo que la materia te ayuda a lo que quieres expresar… Me interesa trabajar respetando esas cualidades, porque siento que la materia también participa en la construcción del significado. No la utilizo únicamente como soporte; dialogo con ella. En ese intercambio aparecen accidentes, resistencias y gestos que terminan formando parte de la obra. Muchas veces es el propio material el que me muestra caminos que yo no había previsto al comenzar.

 

Memoria de una metamorfosis I, técnica mixta sobre seda en acríico, 2026, 60 x 60 cm
Memoria de una metamorfosis I, técnica mixta sobre seda en acríico, 2026, 60 x 60 cm

En piezas como “Memoria de una metamorfosis” o “Transformación” la fragilidad parece convertirse en una forma de tenacidad. ¿Fue una conclusión artística o una lección personal?

Una lección personal. Con el tiempo he comprendido que la fragilidad no es lo contrario de la fortaleza. Muchas veces es precisamente nuestra capacidad de transformarnos, de adaptarnos y de volver a empezar lo que nos hace realmente fuertes. Esa idea también atraviesa mi trabajo artístico. Los materiales más delicados pueden contener una enorme fuerza simbólica, igual que las experiencias más vulnerables pueden convertirse en las que más nos transforman. Creo que ambas cosas —la vida y la obra— han ido creciendo juntas.

  

Otra cosa muy interesante de esta exposición es el paisaje, que parece cada vez menos exterior y cada vez más psicológico. ¿Crees que toda geografía termina siendo un autorretrato?

Claro que sí.

 

Sentido del cambio I, técnica mixta sobre seda en caja acríica, 2026, 60 x 16 x 5 x 6 cm
Sentido del cambio I, técnica mixta sobre seda en caja acríica, 2026, 60 x 16 x 5 x 6 cm

Tu obra se mueve entre República Dominicana, Perú y España. ¿Sientes que perteneces a alguno de esos lugares o que tu verdadero territorio es precisamente el tránsito?

Le sumaría Argentina, Francia y Alemania por mis raíces que nunca puedo desconectar. Sí creo que mi territorio es el tránsito. La muestra insiste en entender el cambio no como ruptura sino como continuidad.

 

Sin embargo, ¿hay pérdidas que nunca logran integrarse al crecimiento y permanecen simplemente como heridas?

Creo que, como parte del camino de la vida, hay pérdidas que permanecen como heridas y que quizás nunca lleguen a cicatrizar del todo. Pero eso no significa que no formen parte de nuestro crecimiento interior. Con el tiempo esas heridas nos acompañan, nos recuerdan lo vivido y, de alguna manera, también se vuelven compañeras de nuestros silencios. Creo que Devenir habla también de eso: de comprender que crecer no significa olvidar las heridas, sino integrarlas como parte del recorrido.

 

Muchos artistas hablan de identidad; tú pareces hablar más bien de transformación. ¿La identidad te interesa menos porque la consideras una ficción demasiado estable?

Durante mi práctica artística he comprendido que la identidad no es algo fijo, sino una construcción permanente. Está hecha de muchos fragmentos: de la memoria, de los lugares que habitamos, de las personas que conocemos y de las experiencias que nos transforman. Quizá por eso me interesa más hablar del devenir que de una identidad entendida como algo estable. No creo que una cosa sustituya a la otra; creo que la identidad también está siempre en movimiento.

 

Si dentro de veinte años volvieras a contemplar estas dieciocho obras, ¿qué te gustaría reconocer en ellas: el registro fiel de una etapa de tu vida o la evidencia de que esa mujer que las pintó ya no existe?

Me gustaría reconocer a la mujer que las hizo, aunque ya no sea exactamente la misma. También creo que existe una esencia que permanece y que atraviesa todas las etapas de nuestra vida. Me gustaría volver a mirar estas obras y reconocer tanto el camino recorrido como esa parte de mí que sigue intacta. Quizá esa sea, para mí, la verdadera idea del devenir: cambiar sin dejar de ser. 

 

 

Lugar: La Galería.

Dirección: Conde de la Monclova 255 - San Isidro.

Fecha: Hasta el 8 de agosto de 2026.

Horario: De lunes a viernes de 11 a 7 p.m. Sábados de 3 a 7 p.m.

 

 
 
 

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