La casa que arde en silencio
- María Emilia Miró Quesada

- 15 nov 2025
- 2 Min. de lectura
Los hermanos María Eugenia y Max Moya entrelazan escultura, fotografía y evocación en un diálogo que revisita espacios habitados, gestos heredados y la persistencia de lo íntimo. Malcontenta se exhibe en La Mancha Galería.
Escribe: María Emilia Miró Quesada

Dos miradas se aproximan como ríos gemelos. Dos lenguajes que se buscan sin tocarse del todo, pero que al hacerlo encienden un territorio común. Todo ello da forma a una exposición que se despliega desde la tensión y la suavidad. Y de esa manera la forma se contiene, la emoción se desborda y la memoria arde sin consumirse. A eso le llamaron Malcontenta.
El título —Malcontenta— invoca la Villa Foscari en las afueras de Venecia, y sugiere un espíritu inquieto, una figura que se rehúsa a la obediencia del tiempo. Ese fuego interno se convierte en brújula para abordar la nostalgia, la distancia, los afectos y las fricciones que moldean la vida. La apuesta estética se eleva hacia un territorio donde lo personal se vuelve forma y la forma eco emocional.

El recorrido de María Eugenia Moya atraviesa esta muestra como un pulso central. Formada primero en la Pontificia Universidad Católica del Perú y luego en Corriente Alterna, encontró en el Art Institute of Chicago —donde obtuvo una segunda licenciatura en Bellas Artes— una transición hacia la exploración de la materia como lugar de identidad.
Su práctica se refinó más tarde en la maestría de Escultura del Rhode Island School of Design, donde la relación entre cuerpo, recuerdo y superficie se convirtió en eje vital. Esa deriva académica y afectiva aparece como sedimentación: yeso, cemento y piedra convertidos en pieles que conservan la huella y el roce.
Sus esculturas se originan en lo háptico, en la pedagogía secreta del tacto, y desde allí la dureza cede a la ternura. Las piezas parecen recordar aquello que el cuerpo calla: un gesto detenido, un tiempo suspendido, un afecto incrustado en la superficie como un fósil cálido. Cada obra es un pequeño territorio donde la ausencia se afirma y la memoria encuentra lugar para desplegar sus pliegues.
Max Moya, formado en arquitectura, traslada a la fotografía una estructura que, sin perder precisión, se vuelve respiración. Sus imágenes habitan el borde donde la racionalidad se empaña de lirismo. En Malcontenta se introduce un matiz nuevo: la humanidad que brota al volver la mirada hacia la experiencia compartida con su hermana, hacia los espacios que ambos habitaron y reinterpretaron. Sus fotografías se alinean con las esculturas y pinturas como interlocutoras silenciosas, como un hermano mayor que escucha más de lo que dice.

La exposición se articula mediante correspondencias materiales: una piedra que convoca otra piedra, una imagen que prolonga un gesto, una superficie que continúa un recuerdo. La duplicación funciona como acto de reconocimiento. En el centro late el vínculo fraternal: un puente donde cada obra pronuncia la frase más difícil y más luminosa de todas: “estoy contigo”. En suma Malcontenta es un ensayo visual sobre la permanencia.
Título: Malcontenta
Artistas: María Eugenia Moya y Max Moya
Lugar: La Mancha Galería
Dirección: Av. Jorge Basadre 951, San Isidro. Lima
Fechas: Hasta el 16 de diciembre



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