La piel de mi reino: 25 años de arte como resistencia y deconstrucción

Actualizado: hace 2 días
Representarse a una misma implica también preguntarse cómo hemos aprendido a mirar. En La piel de mi reino: 25 años y más, Claudia Coca revisa una trayectoria en la que el autorretrato permite examinar los modelos de belleza, las jerarquías raciales y las imágenes con las que construimos una idea de pertenencia. Presentada en el ICPNA de Miraflores y curada por la investigadora y crítica de arte Dorota Biczel, la retrospectiva reúne obras desde mediados de los años noventa.
Por: Leyla Aboudayeh

La exposición permite seguir el desarrollo de estas preguntas a través de la pintura, el bordado, el dibujo y el video. En la lectura curatorial de Biczel, la obra de Coca cuestiona las jerarquías entre los seres humanos y aquellas que organizan nuestra relación con lo orgánico y lo mineral.

Desde sus primeras incursiones en los años 90, cuando el autorretrato se convirtió en su medio de diálogo con la realidad —“mis primeros trabajos respondían a un deseo de entender mi propia imagen en un contexto de exclusión y auto-censura”, confiesa Coca—, hasta sus más recientes exploraciones en bordado, dibujo y video, la artista ha transformado cada trazo en un acto de resistencia.

En un texto de 2014 para la exposición Mestiza, Gonzalo Portocarrero relaciona la obra de Claudia Coca con la posibilidad de reconocernos en nuestra diversidad y recuperar una belleza relegada por la vergüenza. Su lectura destaca cómo la artista se representa con franqueza y desafía los modelos estéticos que jerarquizan a las personas por su apariencia. En ese reconocimiento de sí misma encuentra una forma de enfrentar los prejuicios que también hemos aprendido a reproducir.

A lo largo de los años, estudios y análisis de sociólogos, curadores e historiadores del arte han reconocido a Coca como una figura clave en la reconfiguración de la imagen del cuerpo mestizo en el arte peruano. Sus autorretratos trascienden la introspección personal. En sus propias palabras: “Me quiero, y si la gente ve que me quiero, también podrá aprender a quererse a sí misma”, una afirmación que refuerza su apuesta por la autoestima social y la transformación cultural.
Biczel profundiza en la intertextualidad de su obra, resaltando su diálogo con múltiples tradiciones visuales:
“Desde la crónica de Guaman Poma hasta el arte pop, pasando por los monumentos modernos y la publicidad contemporánea, Coca demuestra cómo el universo de las imágenes tiene el poder de construir, desmontar y reformular imaginarios colectivos” (Biczel, 2025).
Para la curadora, su obra abre un espacio para la reescritura de la memoria colectiva y la reivindicación de lo mestizo como eje central de la identidad peruana.

La piel de mi reino reúne distintas maneras de volver sobre una pregunta que atraviesa la trayectoria de Claudia Coca: cómo reconocerse en una sociedad cuyas imágenes no siempre nos permiten hacerlo. Al representar su propio cuerpo, la artista examina también los criterios con los que aprendimos a valorar el de los demás. Su obra deja esa mirada en discusión: qué rasgos celebramos, cuáles hemos aprendido a ocultar y qué historias sostienen esas diferencias.
Del 25 de febrero al 4 de mayo de 2025
ICPNA: Espacio Germán Krüger Espantoso, Av. Angamos Oeste 160, Miraflores




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