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Sig·Natura: leer la naturaleza como si fuera un lenguaje

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    Vocablo
  • hace 2 días
  • 3 min de lectura

A partir del 25 de julio, la galería Bulbo abrirá sus puertas a Sig·Natura, exposición de la artista Elisenda Estrems. La muestra reúne una serie de composiciones fotográficas nacidas de viajes, exploraciones botánicas y un archivo visual construido durante años, donde la naturaleza se convierte en un lenguaje capaz de hablar de la memoria, el afecto y la vida.


Escribe Leyla Aboudayeh


El Hogar
El Hogar

"No es la voluntad de Dios que permanezca oculto lo que ha creado". La frase de Paracelso, recuperada por Michel Foucault en Las palabras y las cosas, resume una antigua concepción del mundo: la naturaleza está escrita. Cada planta, piedra o animal contiene una signatura, una marca visible que anuncia una realidad invisible. No se trata únicamente de observar, sino de aprender a leer.


La obra de Elisenda Estrems parte de esa tradición en su lenguaje fotográfico. Su trabajo hace un profundo registro de especies botánicas desde una mirada documental y los somete a un proceso de composición digital donde la fotografía original se fragmenta, se refleja, se duplica y se reorganiza hasta revelar estructuras que parecían permanecer ocultas. La simetría es una herramienta de conocimiento.


La Madre
La Madre

El origen de estas imágenes está en una práctica constante de observación. Durante años, la artista ha recorrido reservas botánicas, bosques, selvas, mares y parques naturales en distintos países, construyendo un extenso archivo fotográfico nacido de la experiencia directa con el territorio. México, California, Sudáfrica, Perú o España aparecen en la exposición como capítulos de una memoria visual que la artista vuelve a recorrer una y otra vez. Cada viaje amplía un herbario personal donde las especies vegetales, los animales y los accidentes del paisaje conservan la huella del encuentro.


Existe en esa recopilación un interés cercano al del botánico pero Estrems transforma ese registro para descubrir las relaciones invisibles que la conectan con otras formas de vida. Las ramas se convierten en sistemas nerviosos; las flores adquieren la apariencia de órganos; el agua se fragmenta en constelaciones luminosas; los troncos recuerdan arquitecturas sagradas; las hojas construyen rostros que parecen emerger desde el interior mismo del bosque.


El Corazón
El Corazón

La técnica resulta inseparable de esa búsqueda. Las fotografías compuestas multiplican una misma imagen hasta producir patrones de gran precisión, cercanos por momentos al mandala, al mosaico, al tejido o al caleidoscopio. La repetición genera una nueva lectura de la naturaleza: aquello que parecía caótico revela un orden latente. La composición hace visible un significado que ya estaba contenido en las formas originales.


Los títulos desempeñan un papel decisivo dentro de este proceso; orientan la interpretación y revelan la dimensión poética de cada composición. El Agua. Contigo todo sin ti nada convierte el destello sobre el mar en una reflexión sobre el origen y la dependencia de toda forma de vida. Lo vital y lo sagrado desplaza la mirada hacia el carácter casi ceremonial del agua. El Hogar transforma un bosque en una arquitectura de protección y pertenencia. La Fuerza y La Caza hablan de la supervivencia como una condición compartida por todas las especies, mientras El Corazón descubre en un bosque florecido una anatomía vegetal donde la naturaleza parece palpitar desde su propio centro. La Semilla, por su parte, deja de ser una imagen de espigas para convertirse en una metáfora del tiempo, de aquello que permanece latente y hace posible la continuidad de la vida. Los títulos desplazan la obra hacia preguntas sobre el amor, la maternidad, el cuidado, la pérdida o la manera en que comprendemos el mundo.


La Muerte de mi Madre
La Muerte de mi Madre

En ese sentido, La muerte de mi Madre es la manifestación más explícita de una búsqueda que atraviesa toda la exposición. La fotografía tomada durante el último viaje de su madre a Tarapoto incorpora la experiencia íntima al mismo lenguaje visual con el que la artista ha construido bosques, mares, animales y jardines. Del mismo modo que La Madre reflexiona sobre la maternidad desde la observación de una leona, o El Hogar convierte el paisaje en refugio, esta obra entiende la memoria como una forma más de la naturaleza. La biografía nunca aparece aislada del mundo natural; se inscribe en él. La muerte, el nacimiento, el afecto y el cuidado forman parte del mismo tejido de relaciones que la artista descubre en árboles, semillas, agua o flores.


El Agua. Contigo todo sin ti nada
El Agua. Contigo todo sin ti nada

En Sig·Natura, la naturaleza es un sistema de correspondencias donde vida, memoria, viaje y fotografía se entrelazan. Cada composición propone un ejercicio de lectura: reconocer que las formas del mundo contienen relatos que exceden lo visible y que, quizás, como sugería Paracelso hace siglos, nunca dejaron de estar allí esperando ser descifrados.


La Fuerza
La Fuerza


Nota: Las obras exhibidas estarán disponibles para su adquisición. La totalidad de los fondos recaudados será destinada a financiar el tratamiento médico no cubierto por el seguro de salud del artista, músico y comunicador Humberto Polar.



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