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Tres años de Vocablo del Arte: 251 notas después

  • Foto del escritor: Leyla Aboudayeh
    Leyla Aboudayeh
  • hace 4 días
  • 4 min de lectura

Vocablo del Arte cumple tres años. Este es un texto sobre archivos, comunidad, arte peruano, trabajo invisible y la necesidad de sostener colectivamente los espacios que documentan nuestra cultura.

Por Leyla Aboudayeh



Hace tres años nació Vocablo del Arte con una idea sencilla pero ambiciosa: abrir un espacio para dialogar, pensar, documentar y construir un archivo del arte peruano dentro y fuera del país.


Desde entonces hemos publicado 251 notas escritas por artistas, curadores, investigadores, gestores culturales, periodistas y pensadores que han aportado miradas diversas sobre nuestra producción artística. Cada una de esas publicaciones es una pequeña pieza de memoria. Juntas forman algo más grande: un archivo vivo de nuestro tiempo.


Cuando imaginé este proyecto pensé que sería más productivo, más sostenible y que encontraría una comunidad amplia dispuesta a sostenerlo colectivamente. Debo confesar que no siempre ha sido así.


En muchos momentos me he sentido sola en esta tarea. Si Vocablo sigue existiendo hoy es, en gran medida, gracias al apoyo generoso que en su momento brindó Czar Gutiérrez y que continúa ofreciendo hasta ahora. Su confianza fue fundamental para que esta plataforma pudiera crecer.


Crear una audiencia alrededor del arte peruano es una tarea enorme. Mucho más grande de lo que imaginé. Con frecuencia me ha desilusionado comprobar que incluso artistas y agentes culturales sobre los que escribimos nunca compartieron una nota, ni siquiera entre sus propios contactos. Puede parecer un gesto menor, pero detrás de cada publicación existen horas de lectura, edición, corrección, coordinación, diseño y difusión, además de recursos económicos que suelen pasar desapercibidos.


Mantener un medio cultural independiente implica costos permanentes y una enorme inversión de tiempo que rara vez es reconocida. Sin embargo, pese a todo ello, no puedo abandonar esta apuesta.


Vocablo se ha convertido para mí en una forma de estudio permanente. En una especie de maestría autodidacta que ocurre todos los días. Cada texto publicado me obliga a leer, investigar, cuestionar y aprender. Me recuerda por qué el arte sigue siendo una de las herramientas más profundas que tenemos para comprender el mundo.


El arte nos nutre. Nos conmueve. Nos permite pensar de manera sensible y crítica la realidad que habitamos. Nos conecta con otros tiempos, otras experiencias y otras formas de imaginar el futuro. No puedo imaginar una sociedad sin arte.


Pero también observo con preocupación cómo cada vez parecemos más fragmentados. Cada quien trabajando por su cuenta, defendiendo su pequeño territorio, esperando que las cosas cambien de manera aislada. Es difícil construir un ecosistema cultural sólido desde el individualismo. Ninguna comunidad se fortalece cuando cada uno avanza únicamente en función de sus propios intereses.


Tampoco creo que podamos delegar completamente esta responsabilidad al Estado. La cultura necesita políticas públicas serias y sostenidas, por supuesto. Pero confiar exclusivamente en instituciones que tantas veces han demostrado fragilidad e inestabilidad sería una apuesta riesgosa. La defensa del arte también depende de nosotros mismos, de nuestra capacidad para organizarnos, acompañarnos y sostener espacios comunes.

Y, sin embargo, pese a las dificultades, sigo creyendo.


Sigo creyendo porque el Perú posee una producción artística extraordinaria. Porque nuestros artistas continúan creando a pesar de la precariedad, la falta de apoyo, los individualismos, las trabas burocráticas y la desconfianza que a veces existe incluso dentro de nuestro propio círculo.


Por eso esta reflexión no es una despedida ni una queja. Es una invitación.

Una invitación a defender el arte como un bien común. A valorar los espacios que documentan, investigan y difunden nuestra producción cultural. A compartir el trabajo de otros con la misma generosidad con la que esperamos que compartan el nuestro. A comprender que la construcción de memoria requiere compromiso colectivo.

Porque ningún archivo debería construirse en soledad.


Si algo nos enseñan estas 251 notas es que el arte peruano merece ser leído, discutido, preservado y defendido colectivamente.


Vocablo nació para hablar de arte, pero en el camino me enseñó que hablar de arte es también hablar de comunidad. Y una comunidad solo existe cuando decide sostenerse mutuamente.


Mi gratitud a cada una de las personas que han escrito en Vocablo del Arte durante estos tres años. Este archivo existe gracias a su confianza, generosidad intelectual y deseo de compartir ideas.


Autores y colaboradores de Vocablo del Arte (2023–2026)

Czar Gutiérrez, Tarissa Revilla, Alberto Casari, Augusto del Valle Cárdenas, Carlos León-Ximenez, Carlo Trivelli, Caterina Vella, Cinthia Delgado, César Augusto Ramírez, Daniel Bernedo, Daniel Goya, Daniel G. Alfonso, Diana Guarderas, Florencia Portocarrero, Gabriel Ruiz Ortega, Giuliana Vidarte, Gustavo Buntinx, Israel Tolentino, Jerson Ramírez, Jeremías Gamboa, Jorge Villacorta, Juan Enrique Bedoya, Juan Peralta, Kenneth O'Brien, Leyla Aboudayeh, Luisa Fernanda Lindo, Luis Lama Mansur, Manuel Ramos Van Dick, María Ostolaza, María Emilia Miró Quesada, Mateo Cabrera, Max Hernández Calvo, Nuria Cano, Ramón Mujica Pinilla y Ramiro Llona.


251 notas. 35 autores. Tres años construyendo un archivo para el arte peruano.


Una invitación a sostener este proyecto


Si llegaste hasta aquí y consideras que Vocablo del Arte aporta a la construcción de memoria, reflexión y difusión del arte peruano, puedes ayudar a sostener este proyecto.

Mantener Vocablo tiene un costo técnico anual aproximado de S/ 1,250, destinados al dominio, el alojamiento web, el plan de publicación y el correo institucional.


Durante estos tres años estos gastos han sido asumidos de manera personal para que el archivo permanezca abierto y de libre acceso para todos.


Si deseas contribuir, puedes realizar un aporte voluntario de S/ 50, S/ 100 o el monto que consideres posible.

Cada aporte ayuda a que este espacio siga existiendo, creciendo y documentando la producción artística peruana.


Si queremos más espacios para pensar, escribir, documentar y debatir sobre el arte peruano, también debemos aprender a sostenerlos.

BCP Soles es 19174351288009 y el número de cuenta interbancaria es 00219117435128800951.


Yape: 989771342



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