El hilo infinito
- Czar Gutierrez

- hace 2 días
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Actualizado: hace 3 horas
Rhony Alhalel reúne quince miradas contemporáneas que vuelven sobre Paracas, Nasca, Mochica, Wari y Chancay para descubrirnos sus tramas. Reimaginando reúne en el Museo Amano hilos, pintura, cerámica, metal y materia recuperada prolongando la antigua inteligencia peruana.
Escribe Czar Gutiérrez

En el principio no fue el verbo, fue el hilo. La trama. Una puntada que se cruza con otra. Una mano que repite el gesto, un color que encuentra su lugar junto a otro color y, de pronto, aquello que parecía materia se convierte en memoria. En escritura, calendario, genealogía, cosmología. En una manera de pensar el mundo. Desde los prodigiosos mantos Paracas hasta las gasas Nasca, desde la geometría Wari hasta la sutileza Chancay, el antiguo Perú convirtió la fibra en una de las formas más altas de inteligencia visual que haya producido cualquier civilización.
Gonzalo García Callegari, Clásicos contemporáneos - Shanery Obeso, Sin título - Rocío Ponce - Catarsis
En ese territorio, tan vasto como secreto, se instala Reimaginando: Hilos de una nueva conciencia, colectiva nucleada por Rhony Alhalel, maestro de maestros cuya trayectoria ha hecho del diálogo entre lo ancestral y lo contemporáneo una de las zonas fértiles de su pensamiento artístico. Su formación japonesa —pintura y caligrafía en Tama Art University y estudios con maestros de la caligrafía Zen— se entrelaza con una sensibilidad profundamente telúrica.

En Alhalel hay, además, una convicción que resulta decisiva para leer esta exposición. Aquello que sobrevive al tiempo no desaparece, se transforma. En su propia obra ha escrito sobre los fragmentos y sedimentos que quedan después de que el tiempo devora las formas: residuos que conservan memoria y pueden transubstanciarse en obra. Y ese será el principio que gobierna silenciosamente este conjunto.
Micaela Aljovín reconstruye una gasa Chancay sustituyendo la fibra por metal y haciendo de la repetición una meditación sobre el tiempo. Kristie Arias convierte el telar mismo en arquitectura de la reciprocidad, enfrentando tierra y montaña, materia y elevación. Paola Baertl traslada la lógica del tejido a la cerámica y descubre que incluso un material rígido puede conservar la memoria de una estructura flexible.
Eli Bedon, a partir de un manto funerario mochica y los diarios de su padre, convierte el textil en un puente entre generaciones, vida y muerte. Ivana Ferrer mira el desgaste de las gasas Paracas y Nasca para pintar el tiempo. Gonzalo García C. hace dialogar la Grecia clásica con imaginarios peruanos. Gabriela Fariña entrelaza Paracas, Mochica, Wari y Chancay en una gramática abstracta contemporánea, mientras sus Lágrimas de la luna, sudor del sol recuperan la antigua correspondencia entre plata y luna, oro y sol.

Marian Kaufmann monumentaliza una trama casi invisible. Maia Larrañaga hace de la arena un tejido. Melissa Larrañaga encuentra en las huacas y en los tejidos Chancay una arquitectura de la memoria. Shanery Obeso introduce una perturbadora pregunta por la identidad cuando los antiguos lenguajes textiles son reemplazados por signos genéricos, uniformados por la cultura global. Rocío Ponce cose generaciones familiares con carmín, plumas e hilo de plata. Mariana Riveros reemplaza la fibra ancestral por aluminio y plástico para preguntarnos qué devolvemos hoy a la naturaleza. Mariana Santistevan lleva la trama a la cerámica y concibe el legado como organismo vivo, capaz de regenerarse y producir futuro. Laura Sacchi completa el núcleo de participantes consignado por el catálogo.

Aquí resuena la grandeza de nuestros antiguos tejedores y también la de quienes, como Máximo Laura y tantos maestros anónimos de Chinchero, Taquile, Ayacucho o Cusco, han mantenido viva la posibilidad de que una fibra sea pensamiento. El mérito de Reimaginando está en comprender que honrar esa tradición, lejos de petrificarla, la resignifica, la hace respirar.

Porque, además, un tejido jamás está terminado. Cada generación añade un hilo. Cada artista modifica la tensión. Cada época vuelve a preguntarse qué significa pertenecer a una tierra. Y acaso esa sea la conciencia nueva de estos hilos, descubrir que el pasado está debajo de nosotros como una trama secreta. Como una huaca. Como un manto enterrado que todavía conserva, intacta, la temperatura de las manos que lo hicieron (Czar G).
Museo Amano
Inauguración: 12 de agosto
Calle Retiro 160, Miraflores
Temporada: hasta el domingo 30 de agosto de 2026
Horario: de martes a domingo de 10 a.m., a 5 p.m.




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