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La herida suspendida: cartografías de la memoria y la ausencia

  • Foto del escritor: Juan Peralta
    Juan Peralta
  • 7 may
  • 3 Min. de lectura

En Homenaje a Carmen Caballero: Un ser de arte, Juan Peralta Berríos piensa el duelo como un territorio activo. La muestra despliega una constelación de obras donde la ausencia se vuelve forma, memoria compartida y materia sensible.


Escribe Juan Peralta Berríos


Alejandra Delgado
Alejandra Delgado

El arte contemporáneo no busca solucionar el dolor, sino otorgarle un cuerpo; convertir el vacío en un territorio reconocible, en un dispositivo sensible que nos permita mirarlo sin huir. Esta muestra se configura como una travesía que parte de una premisa íntima y colectiva a la vez: la pérdida entendida como un paisaje de mareas donde el tiempo deja de transcurrir linealmente para comenzar a latir. No se trata de cerrar heridas, sino de escuchar su pulso.

 

Como sugiere Umberto Eco, ante la angustia de nuestra propia finitud el ser humano recurre al inventario como acto de resistencia. Enumerar, archivar o registrar son gestos que intentan fijar aquello que se nos escapa. En una convocatoria artística erigida como un homenaje a un ser querido, las obras o dispositivos no se presentan únicamente como objetos o imágenes; despliegan mapas de su propia ausencia, cartografías afectivas que ensayan la ilusión, o el deseo, de prolongar lo que ya no está. Cada pieza busca nombrar lo innombrable, ofrecer una tregua en el vasto mar de la memoria donde el verdadero peligro es el silencio blanco del olvido.

 

1: Inés Artola, 2: Nelson Garrido, 3 y 4: Coco Gonzàlez Lohse, 5: Iván Cáceres, 6: Sara Roitman


Habitar esta muestra implica aceptar una estasis: un instante suspendido en el que la pérdida o lo físicamente ausente se revela como una luz tenue pero constante. En sintonía con Giorgio Agamben, ser contemporáneo supone tener el coraje de clavar la mirada en la tiniebla para descubrir su fulgor oculto. Mientras el mundo exterior continúa su marcha indiferente, el arte abre una grieta en el tiempo ordinario. Esa interrupción o ese kairos reconocido como aquel instante donde nos permite que el dolor se detenga lo suficiente para transformarse en conocimiento y forma. En dicha detención se produce la potencia: la posibilidad de ver lo que, en el flujo continuo de lo cotidiano, permanece invisible.

 

Liliana Zapata
Liliana Zapata

Esta lealtad a lo perdido es también un gesto de rebeldía creativa. Siguiendo a Slavoj Žižek, la melancolía no se entiende aquí como derrota, sino como una fidelidad ética: frente a la decisión de pérdida, se afianza el deseo de conservar su falta con dignidad. El “corazón que sufre puñaladas dulces” deja de ser mero lamento para convertirse en motor de creación. Así, las obras y acciones no ofrecen el consuelo fácil de la superación ni la anulación del duelo; por el contrario, preservan la herida abierta como espacio fértil. Al resistirse a clausurar la pérdida, permiten que aquello que no puede volver adquiera otra modalidad de existencia, una ontología que solo el arte puede otorgar.

 

Así, la presente muestra se proyecta como un reto en la construcción de caminos de fragmentos y resonancias, un guión invisible que enlaza el naufragio íntimo con la orilla de lo común. Al rescatar risas, miradas, alegrías y momentos suspendidos, el duelo se transforma en experiencia compartida. Recuperar esta dimensión afectiva dentro del espacio expositivo es un gesto urgente: en un mundo atravesado por la lógica del descarte, recordar se convierte en una forma de resistencia y de amor.

 


Alfredo Quiroz
Alfredo Quiroz


“La herida suspendida” es un sentido homenaje a Carmen Caballero, gran amiga y compañera de rutas en el arte y la cultura. Su vida fue un puente tendido desde su origen en las Islas Canarias hacia otros horizontes, hilvanando complicidades, memorias y desplazamientos. Bajo la premisa de que memoria y movimiento son pliegues de una misma experiencia, este tributo nos recuerda que recordar otorga espesor al presente. Lo amado no desaparece: permanece vibrando en la textura, en la luz y en el silencio fértil de la sala, aguardando ser descubierto por quien se atreve a detener la mirada.

 

Este acto celebratorio es posible gracias a la iniciativa del artista y curador Francis Naranjo, su compañero de vida, quien convoca a más de 100 personas de diversas nacionalidades en Casa Fugaz. Este espacio portuario en Perú fue su último bastión, el lugar donde Carmen dejó asentada su energía y su legado en la gestión artística: su último viaje.

 

Francis Naranjo
Francis Naranjo

Exposición: Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte

Inauguración: 9 de mayo, 12:00 h

Fechas: del 9 de mayo al 30 de junio de 2026

Lugar: Casa Fugaz, Monumental Callao (Constitución 250, Callao, Perú)

Curaduría: Francis Naranjo

Participan: 116 artistas de 17 países

Organizan: Proyecto Fundación Francis Naranjo y Fugaz Arte de Convivir

Apoyo: Gobierno de Canarias


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