top of page

La revancha de Caperucita: otros bosques

  • Foto del escritor: Leyla Aboudayeh
    Leyla Aboudayeh
  • hace 1 día
  • 3 Min. de lectura

Durante siglos, Caperucita Roja ha modelado una forma de entender el cuerpo, el deseo y el peligro. “La revancha de Caperucita” revisita ese relato desde el presente, activando nuevas formas de agencia y representación en la práctica artística contemporánea.


Por Leyla Aboudayeh


 Ana de Orbegoso, ¡Y vamos por más! (2026),
 Ana de Orbegoso, ¡Y vamos por más! (2026),

En el imaginario occidental, pocos relatos han operado con tanta eficacia como Caperucita Roja. Bajo la apariencia de un cuento infantil, la historia ha funcionado durante siglos como una estructura de control: una pedagogía del miedo dirigida al cuerpo femenino. No desviarse del camino. No hablar con extraños. No desear. No entrar al bosque.


Desde su formulación en el siglo XVII por Charles Perrault, el cuento no ocultaba su intención. La figura del lobo encarnaba una amenaza asociada a la seducción masculina, mientras que la niña representaba una inocencia expuesta. Más tarde, los Hermanos Grimm reorganizaron el relato e introdujeron la figura del cazador, manteniendo su estructura moral.


Clo de la Puente, El abrazo de la sombra (2026),
Clo de la Puente, El abrazo de la sombra (2026),

Esa narrativa viene siendo cuestionada y reinterpretada desde hace más de un siglo: comienza a tomar forma a fines del siglo XIX y se consolida a lo largo del siglo XX, atravesando el psicoanálisis, la antropología simbólica y, posteriormente, el feminismo. Como plantea Simone de Beauvoir, la feminidad se produce dentro de sistemas culturales que la definen y la regulan. En esa línea, Angela Carter reescribe los cuentos tradicionales desde personajes que actúan, desean y atraviesan la escena.


En esta oportunidad, Galería Fórum presenta La revancha de Caperucita en el marco del Día de la Mujer, una muestra que reúne a artistas peruanas integrantes de Mujeres en las Artes Visuales (MAV), colectivo dedicado a la visibilización y difusión del trabajo de mujeres en el país. A partir de la relectura de un relato de fuerte carga simbólica, la exposición propone un desplazamiento de la figura de Caperucita y abre nuevas interpretaciones sobre su agencia y su representación.


En este giro, las obras activan operaciones concretas sobre el relato.

En Ana de Orbegoso, ¡Y vamos por más! (2026), una mujer en tacones pisa el hocico ensangrentado del lobo. El chaleco enuncia “Ni puta ni santa, soy una mujer”. El cuerpo afirma una posición y ejecuta la acción.


En Clo de la Puente, El abrazo de la sombra (2026), una figura abraza al lobo. El contacto organiza la escena y establece una relación directa entre ambos cuerpos.


Flavia Meléndez, Caperucita y las otras caperucitas (2026)
Flavia Meléndez, Caperucita y las otras caperucitas (2026)

En Flavia Meléndez, Caperucita y las otras caperucitas (2026), la figura se multiplica y se expande junto a la Gunnera bogotana. Las hojas amplias despliegan una escala envolvente. La referencia a la Iconografía Mutisiana 801 incorpora un registro visual donde cuerpo, naturaleza y archivo se articulan.


Entre acción, vínculo y expansión, estas obras desplazan el relato hacia un campo donde el cuerpo actúa, se relaciona y se reconfigura.


En este contexto, la figura de Caperucita se sitúa dentro de la escena como sujeto activo. El bosque aparece como territorio de exploración, deseo y autonomía. El lobo se inscribe en relación directa con las acciones que lo atraviesan.


Franci Quirita, Guerrera Canas (Nación Canas, Cusco)
Franci Quirita, Guerrera Canas (Nación Canas, Cusco)

Lo que se activa en esta muestra es una reapropiación del relato. A través de las obras de Aisha Asconiga, Alessandra Rebagliati, Alicia Cabieses, Ana de Orbegoso, Ana María McCarthy, Augusta Sarria, Carmen Herrera Nolorve, Carmen Letts, Carolina Bazo, Carolina Kecskemethy, Cecilia Alonso, Clara Best, Clo de la Puente, Coco Mota, Cynthia Capriata, Delfina Nina, Denise Mulanovich, Diana Riesco-Lind, Elena Castro, Flavia Meléndez, Franci Quirita, Helga Elsner, Iris Arregui, Liliana Avalos, Liz Tania Díaz, Lucy Angulo, Luz Letts, Mafe García, Maricel Delgado, Marita Chávez, Maroe Susti, Mishelle Ramos, Mónica Cuba, Naná de la Fuente, Nani Cárdenas, Olinda Silvano, Patricia Eyzaguirre, Pilar Pedraza, Rocío Gómez, Rocío Rodrigo, Rosa Benites, Rosamar Corcuera, Susana Aguilar, Teresa Arias, Teresa Bracamonte, Teresa Carvallo, Vera Castro, Vicky Avalos Carrillo, Vivian Wolloh, Wendy Castro y Wilma Ehni, la exposición articula una lectura donde el miedo aparece como construcción narrativa, el deseo adquiere presencia y el cuerpo se inscribe en una historia de representación que hoy se reconfigura.


En un presente atravesado por discusiones urgentes sobre violencia de género, feminicidio, autonomía y representación, volver a Caperucita es un gesto político. El bosque permanece. Las formas de narrarlo se transforman.


 Teresa Carvallo, Caperucita (cerámica a 1,200 °C, 60 x 60 cm)
 Teresa Carvallo, Caperucita (cerámica a 1,200 °C, 60 x 60 cm)

“La revancha de Caperucita” propone una relectura abierta: ¿qué significa hoy desviarse del camino? ¿Quién define el peligro? ¿Qué ocurre cuando la protagonista decide mirar al lobo de frente?


Estas preguntas se expanden en múltiples lecturas culturales. En obras como la de Franci Quirita, el relato se sitúa en territorios específicos, donde el cuerpo se afirma desde la memoria, la identidad y la pertenencia. La escena se desplaza hacia otras geografías y otras formas de experiencia, ampliando el campo simbólico del cuento.



Comentarios


Copia de vocablo logo (5)_edited.jpg
  • Instagram

¡Gracias por suscribirte!

bottom of page