‘Not Dark Yet’: Ignacio Noguerol
- Daniel Bernedo
- hace 2 dÃas
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Ignacio Noguerol explora en Not Dark Yet la relación entre paisaje, espiritualidad y cultura visual contemporánea. Entre litoral, memoria y luces artificiales, su pintura indaga en el umbral entre lo natural y lo simbólico, donde el horizonte se vuelve experiencia interior.
Por Daniel Bernedo

En su navegación de vida y contemplación del Oeste, desde el feeling y su historia, Ignacio Noguerol (Lima, 1992) establece una plástica de lo inmensurable del ser humano —el ser artista— y lo insondable del territorio. Fervor, pasión y pulsión son principios de un pintor en convergencia con el litoral y con una trayectoria en expansión desde el paisaje. En esa lÃnea, su panorama artÃstico se fundamenta en dos vertientes: horizonte natural y horizonte cultural.
Natural, en su fascinación, interpretación y evocación del ecosistema y la fauna de la costa —con un lenguaje confluente entre la figuración y la abstracción—, siendo ejecutor de composiciones esenciales, matéricas y habitacionales. Del micro y macrocosmos, de lo simple e infinito, de lo efÃmero a lo perpetuo, el artista indaga en lo inefable del universo, los planos de lo abisal, lo terrenal y lo estelar, asà como el tránsito del vespertino al anochecer. En su examinación de la geografÃa telúrica y de los seres del océano se manifiesta devoción y comunión —anÃmica, afectiva y consciente— con la cosmovisión del horizonte.

En su ruta de vida e inmersión post internet —entre la memoria y el scrolling—, Noguerol asimila, compone y refiere visuales del consumo cultural global —de los 90s a los 2020s, asà como de lo analógico a lo digital—, acontecimientos, vÃnculos afectivos y meditaciones existenciales al son de la melancolÃa. La foto, el edit, el frame y el film documentan su captación de la luz y la necesidad de inmortalizar el instante.
Con su retorno expositivo individual con Lejos coros de gaviotas (2024) y el ejercicio antológico de su obra en [Solo] de amor y mar (2025), el artista marca el curso de inquietudes latentes y la revisión de una trayectoria pictórica de tránsitos, retornos y convergencias. En Not Dark Yet —tÃtulo homónimo de la canción de Bob Dylan—, partiendo del dilema existencial y del cansancio del autor, Noguerol reflexiona sobre la búsqueda, condición y manifestación de la espiritualidad humana.

El artista nos presenta un conjunto de pinturas que exploran la representación de la artificialidad de la luz, la devoción cultural y el umbral entre la luz y la oscuridad, estableciendo asà una pintura de lo sublime en la contemporaneidad.
Se trata de repensar la fe y alternar la fascinación: que un milagro puede ser dorado a las 05:00 p. m.; que una revelación puede iluminar la noche y el estadio; que una estrella puede nacer incandescente del trabajo; y que lo menos esperado es, a veces, lo que más te ha enseñado.
Postromántico y abstracto fidedigno, Noguerol reinventa el canon del rompimiento de gloria para manifestar lo sacro del dorado plateado marino. En tránsito a lo cultural, el iluminado fanatismo deportivo y los destellantes fuegos artificiales enuncian la conquista efÃmera de la noche; la oscuridad se acerca, mientras fuego y abstracción cargan sentires cálidos e Ãntimos.
Not Dark Yet marca un punto de partida en esta etapa del artista: un Ãmpetu por la posibilidad, la obsesión y la satisfacción. En confrontación con la razón, la época y la muerte, el ser artista de Noguerol yace en esa mirada que encuentra en el Oeste su alma, en la pintura su devoción y, en la lÃnea que reúne cielo, tierra y mar, la luz de su horizonte.


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